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Un año en Barcelona como developer

El 16 de mayo del 2016 me mudé a Barcelona. Dejé atrás 28 años de memorias, un país… una vida.

Todo empezó cuando viajé por primera vez a Europa, el típico viaje que debes hacer en tu vida. Y por cuestiones del destino, un poco de suerte y valentía fue el comienzo de algo nuevo.

Visité Barcelona y me quedé enamorado, me llamó y por cartas que la vida pone en la baraja visité las oficinas de una startup, no esperando nada más que saber si mis habilidades podrían ser útiles en una startup.

Luego de conocer a la gente con la que colaboro ahora y 7 entrevistas, estando en Italia recibí la propuesta de trabajo como Developer en Typeform. Acepté, sin pensar.

Mi primer error

Acepte. Y no pensé. La emoción de saber que podía hacer algo fuera de mi país llenó algo en mi. Hacer lo que me gusta, crear código, afuera de mi país; Guatemala.

No pensé en lo que había construido junto a mis mejores amigos, una empresa que 8 años atrás empecé junto ahora mis mejores amigos: Javier, Chito y Coca.

Ni mi familia o amigos sabía. Solo mis compañeros del hostal conocían la noticia; celebramos, comimos y bebimos en las calles de Roma.

Mi error, no pensar en mi pasado, todo lo que tenía y con lo que estaba feliz. ¿Cómo diría esto? Un poco, o muy egoísta de mi parte. Dejar la empresa, mi puesto, mis amigos, el trabajo y mi familia. Bueno es mi vida pensé, pero no lo es. Es nuestra vida, la que por 28 años disfrute y ahora me iba.

No fue hasta que regresé a Guatemala cuando las aguas de pondrían más turbias.

Decir lo que no debía (quería)

Al regresar, ya tenía un sí y que nadie sabía en ese momento; nadie más que mi mejor amigo y socio. Fue muy fuerte dar la noticia a mis seres queridos y amigos más cercanos. Yo me iba, no se que pasará pero esperaba que fuera bueno. Porque al final fue mi decisión egoísta, ¿no?

Mis padres lo tomaron “bien”, mi madre preocupada que su hijo se iba, algo que no era familiar para ella pues era yo era él primero que tomaba una decisión tan “loca”. Mi padre por otra parte me invitó a celebrar bebiendo más de lo debíamos, aún cuando yo sabía que el estaba un poco triste pues vernos seguido sería mucho más complicado. Mi hermana menor que fue la más “feliz” aún cuando sabía que me iba (íbamos) a extrañar más que nunca.

Mis amigos estaban felices por mí. Y mis socios, entre confusión, frustración y enojo… aceptaron la realidad. Después de reuniones con nuestros abogados llegamos a un acuerdo, seguía siendo socio.

El momento de irme

Fuimos a mi lugar especial (happy place), el Lago Atitlán. Celebramos. Y eso era, estuve 6 meses trabajando remoto para Typeform y fue una mañana entre la celebración que fui notificado, en una semana me podía ir a España.

Celebramos más. Y luego la realidad, 7 días para despedirme, tratar de dejar las cosas en orden y bueno… Despedirme de mi gente, de mi tierra.

Fueron 7 días donde traté de dejar mis cosas lo más ordenado posible, donde pasé los momentos más felices y tristes que hasta ahora he tenido. Fiestas por allí y por allá. Pero dentro de mi, bueno… Una nueva vida.

El nuevo comienzo

16 de marzo 2016, llego a Barcelona, estoy en un AirBnb a un lugar donde lo único que me conecta es la lengua (más o menos). Solo con mis maletas y un nuevo comienzo.

Un lugar donde puedo ser el nuevo yo, y tratar de enmendar los errores que por 28 años tuve.

Después de trabajar 6 meses remoto con la gente que ahora les pondría cara es un poco emocionante. Preguntas venían a mi mente: ¿Dónde comeré? ¿Cómo será estar aquí? ¡No tengo amigos! ¡No hay tortillas ni frijoles!

Llego, la invitación y la gente. Es mucho que digerir, donde viviré después de mi AirBnb, alquilo un piso para mi o comparto piso con gente que no conozco. Todo nuevo al final.

Como ha sido el año y un poco más

Hacer nuevas amistades. Encontrar piso. Saber moverse. Esas cosas en las que no estás acostumbrado y son nuevas… Esas cosas que nos hacen sentir incomodos, todas esas cosas hacen salirte de lo común y moverte, se siente raro y feo al principio pero luego ves que es la vida. La vida que te da esos golpes que duelen pero te hacen más fuerte. Esos golpes que sobreviví y que me hacen estar aquí, en Barcelona y quedarme más tiempo.

Encontré mi lugar en una ciudad utópica, donde todo cambia muy rápido. Más rápido de lo que pensaba y quería.

Encontré un piso compartido con 2 personas que han cambiado mi vida para bien y que me han enseñado una nueva forma de vivir.

Y no es la cultura solamente sino las personas las que te abren a nuevas formas de pensar, nuevas formas de ver la vida.

Hoy, al estar dos semanas en Colombia, después de vivir un mes de Corea de Sur, los viajes a Centro América, un mes en Vietnam y Tailandia, los países que he visitado en Europa: España, Francia, Italia, Grecia, Holanda, Bélgica, Austria, bla bla… me convencen de escribir que es la mejor decisión de mi vida.

Y lo de developer…

Como programador, alguien que estudió Electrónica te digo. El código es la magia de ahora. Aprende, ve por lo que te da miedo, por lo que no conoces y por lo que te gusta.

En mi vida pensé estar en el punto donde escribo un artículo de lo que me ha pasado. He aprendido, viajado y comido mucho. Las líneas de código y los proyectos en lo que he colaborado son parte del legado que ahora veo y me hacen feliz.

El outcome

Ve por la vida. No pienses en lo que tienes, sino en lo que vives, en lo que puedes dar. No tengas miedo de compartir tus ideas, no te las robarán, las enriquecerán. No te quejes por lo que no tienes, y disfruta lo que ahora logras y si no te gusta, ¡Pues cambia!

Escucha y luego habla. No le tengas miedo a lo que no conoces.

Y solo una cosa más… No pienses solo en ti, sino en lo que puedes regresar, en lo que puedes contribuir. ¡Salud!